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Oropesa del Mar es una villa
típicamente mediterránea de la Costa del Azahar. el buen clima,
la belleza natural de sus tranquilas playas de fina arena y
calas, los acantilados, la gastronomía basada en los productos
del mar, la historia de sus monumentos, las fiestas abiertas y
extrovertidas, la completísima infraestructura turística, el
puerto deportivo, el pintoresco casco antiguo, la animación
nocturna, son algunos alicientes que podrá conocer durante su
estancia en esta bella población marinera.
HISTORIA
A lo largo de la historia ha sido foco de atracción de las
numerosas culturas que han pasado por la Península. Del
Paleolítico datan los primeros asentamientos humanos,
constatados por los restos encontrados en Cau d’En Borràs. Los
vestigios íberos de Oropesa la Vella y romanos localizados en la
zona, confirman la fuerte presencia de estas culturas en la
ribera mediterránea. Durante la Edad Media, Oropesa del Mar
perteneció a la Orden Militar de los Hospitalarios y,
posteriormente, Jaime I conquistó su castillo en 1233. La villa
estuvo bajo el dominio de distintos señores que la gobernaron y,
fue Jofré de Thous quien fortificó el castillo y las murallas.
ante los numerosos ataques de los piratas berberiscos -el más
famoso perpetrado por Barbarroja-, Pedro I de Antequera mandó
construir en la costa la Torre defensiva del Rey que más tarde
reformaría Felipe II dándole su configuración actual. Esta torre
de estilo renacentista, es un ejemplar único como monumento
militar de este estilo que ha llegado a nuestros días en
perfecto estado de conservación. Oropesa del Mar sufrió durante
la invasión napoleónica el ataque de las tropas del mariscal
Suchet que volaron el castillo y parte de su muralla ante la
heroica resistencia del pueblo.

MONUMENTOS Y MUSEOS
Si nos adentramos por el barrio antiguo de
la villa podemos contemplar el antiguo
trazado medieval, con sus estrechas y
empinadas calles que nos muestran su pasado.
En la zona alta se emplazan las ruinas de
las murallas y del castillo, de origen
musulmán, que fue ocupado por el Cid. Cerca
se encuentra la iglesia parroquial de la
Virgen de la Paciencia, de sencilla
construcción, que consta de una nave con
capillas laterales. En su interior se
conservan muestras de azulejería de la
vecina Alcora, del siglo XVIII, y una imagen
de la patrona de la villa -la Virgen de la
Paciencia- del siglo XVI. Y, en la misma
plaza de la Iglesia podrá visitar el Museo
Etnológico Municipal, ubicado en el edificio
del antiguo ayuntamiento con muestras de las
diversas costumbres arraigadas en sus
gentes. Con el paso del tiempo la villa se
ha ido ampliando en dirección al mar. En la
misma costa se levanta la Torre del Rey, en
el siglo XIX se construye el faro, pieza muy
interesante de la ingeniería pública y que
tanto impacto tuvo para el desarrollo
técnico posterior. Otras torres defensivas
como las de Sant Julià o de la Dona
-llamadas colomeras- nos recuerdan su
combativo pasado contra las invasiones del
mar.+

PAISAJES -
ESPACIOS NATURALES
La variedad de la costa de Oropesa del Mar
es la primera característica que sorprende
cuando nos acercamos a sus playas. Al norte
del cabo de Oropesa se abren las extensas
playas de Les Amplaries y de Morro de Gos,
de blancas arenas, ideales para practicar
deportes náuticos y, más hacia el sur, la
bahía de la Concha, perla del Mediterráneo,
de aguas quietas y tranquilas, con una
longitud de 500 metros de fina arena que
acaba fundiéndose con el paseo marítimo.
Entre la playa de la Concha y las últimas
estribaciones de la Sierra de Oropesa, que
se adentran en el mar, se ha instalado un
puerto deportivo con unas modernas
instalaciones y capacidad para 668 amarres.
A continuación el litoral cambia bruscamente
y da paso a un bello paisaje de acantilados
y calas rodeadas de pinos y vegetación
típica mediterránea. Encontramos entonces la
zona residencial de las Playetas de Bellver
y la playa de La Renegá donde el mar se
junta con un litoral rodeado de vegetación
autóctona.
En el interior, la Sierra de Oropesa levanta
una muralla natural que protege a la villa
de los vientos peninsulares y le proporciona
un clima templado durante todo el año. Entre
esta barrera montañosa y el litoral se abre
una franja de tierras cultivadas ocupadas
por naranjos y hortalizas. En las zonas de
secano abunda el almendro, el olivo y la
vid, cuyas uvas se utilizan para elaborar el
conocido vino moscatel.
Lugares como el monte Bobalar, de gran valor
ecológico, son ideales para efectuar
tranquilos paseos antes de iniciar una noche
repleta de sorpresas en las múltiples
terrazas, pubs, bares y discotecas que
Oropesa del Mar ofrece a todos cuantos la
visitan.
En cuanto a la infraestructura turística
Oropesa del Mar posee una gran oferta de
modernos hoteles, camping y apartamentos
que, sin duda, satisfará todo tipo de
demandas.
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